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AHUEHUETE

El sábado cayó un aguacero. Un día después, un árbol Piracanto se vino abajo en el Parque México, supongo que la tierra se reblandeció tanto que no soportó más. Sus raíces estaban desnudas, el tronco quedó en medio del paso y las hojas todavían conservaban el rocío. El Piracanto que cayó en el Parque México. Caminé unos metros y encontré un grupo de ahuehuetes inundados. En contraste con la imagen anterior, su aspecto era rebosante, las hojas brillaban y parecían felices por el efecto de la misma agua que tumbó al otro.  Los ahuehuetes en el mismo sitio. La naturaleza siempre es sabia: unos no están hechos para soportar tormentas, mientras que otros las aprovechan para seguir creciendo. Y tú, ¿eres piracanto o ahuehuete? FIN

Correr para encontrarse

“Ya no corras tanto” , me dijo mi amigo Marco, un par de días después de haber corrido el Medio Maratón en Guadalajara. Su mensaje me arrebató una sonrisa, porque sin demeritar el logro y que se lea a falsa modestia, no me parece mucha distancia. Tengo amigos, conocidos y familiares deportistas que han completado maratones, triatlones y ni qué decir de Lorena Ramírez , la rarámuri de 23 años que gana competencias de 100 kilómetros corriendo con huaraches y vestido que ella misma confecciona. “Es mi válvula de escape” , le contesté refiriéndome a que es una forma de liberar el estrés. Él me replicó “¿de quién escapas?” Corredores con huaraches el día del Medio Maratón Atlas Colomos, septiembre 2018 La pregunta de Marco me hizo pensar. Hace 12 años aproximadamente, empecé a correr. Ver a mi papá practicar religiosamente este deporte y al mismo tiempo mi preocupación (todavía vigente) por bajar de peso, me impulsó a activarme. Pero haciendo cuentas, tengo 4 añ...

A 10 años de la toga y el birrete

Desempolvando documentos encontré mi título de licenciatura. Por estas fechas cumplí 10 años que terminé la universidad. Una década de dejar temporalmente las aulas, tiempo en el que no te cae el 20 de que ya eres adulto y que la sociedad espera que hagas algo con los cuatro años que le invertiste a “profesionalizarte” o mínimo, a desquitar las colegiaturas. Pertenezco a la generación 2004-2008 de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de la Salle Bajío. Elegí esta carrera porque quería ser periodista. Rapeando en clase de Creatividad. Mis papás apoyaron mi decisión a pesar de que no tenían dinero para pagar la mensualidad, así que obtuve una beca-finaciamiento de Educafín que prácticamente me permitió estudiar lo que deseaba y pagar la mayor parte del costo cuando egresé. Al principio fue un proceso de adaptación difícil porque a la mayoría de mis compañeros sus papás no tenían problema en solventarles la carrera   y para a...

15 cosas que echan a perder un día difícil

1. Salir a caminar/pensar 2. Un “raid” de un compañero de la oficina, después de enterarse que tu coche está en el taller. 3. Llamar a mamá (especialmente si no vive en la misma ciudad). 4. Una mini clase de box. 5. Hablar con las personas correctas, en el momento oportuno. 6. Escuchar la música que te gusta. 7. Quedarse en casa, descansar. 8. Cenar saludable. 9. Sentir el viento que entra por la ventana después de un día caluroso. 10. Recibir una invitación a una fiesta de una familia querida. 11. ¡Que tu mecánico se ofrezca a llevarte tu coche al trabajo! 12. Encontrar una cortesía que te dieron de una carrera en tu ciudad. 13. Que tu hermana mayor te diga: "Si quieres tirarte al drama, está bien... por un rato". 14. Recordar otros momentos complicados -más gachos- que hoy te dan risa. 15. Hallar una foto linda que tomaste antier mientras corrías. 16. Una taza de café con leche. 17. Escribir una lista de cosas que pueden dar "al...

Lo bueno de lo malo

Facebook me recordó hoy que un mal momento siempre (y cuando digo siempre es SIEMPRE), es pasajero. En mi página de inicio aparecieron unas imágenes que me tomé hace un año en Zacatecas. En esa ocasión, tenía unos días de haberme quedado sin trabajo por primera vez desde que incursioné en el mundo laboral. Así que decidí pueblear aprovechando el tiempo libre. Aunque por un lado agradecía que el desempleo le había regresado mucha salud mental a mi vida, en mí predominaba la incertidumbre. Tenía muchas dudas e inquietudes del rumbo que tomaría a partir de ese momento. Recuerdo que visité la mina El Edén, la más famosa del pueblo, y a pesar de salir enamorada del sitio y orgullosa por vencer mi claustrofobia, la energía no me alcanzó para quedarme en el bar que había ahí adentro. No traía ganas y me faltaba motivación. Al día siguiente desperté en el hotel antes que mi alarma y salí a correr por las calles del centro sin rumbo (qué simbólico). Terminé mi sesi...

Pavimentos morados

Además de la primavera, las jacarandas me recuerdan mi infancia. Para esta temporada, las calles de León Moderno, la colonia donde viví muchos años de mi vida, las cubría una alfombra morada de flores, que me hacía sentir feliz, pues además de que era la única fecha en que se veía así, ese color siempre ha sido mi favorito. (El morado me gustaba tanto, que, cuando iba a los tacos con mis papás, pedía refresco del Zubba solo por ser de ese tono. Me gustaba ver mi lengua manchada de violeta). Hoy me topé con una de las legendarias jacarandas en el Parque México. Calculo que medía unos cinco metros de alto.    Foto: La jacaranda de hoy en el Parque México La sombra que daba era suficiente para mitigar el calor cada vez más agobiante de esta ciudad. Trajo a mi mente los tiempos en los que junto con mi hermana Miriam, tomábamos las florecitas del suelo, les soplábamos para que se inflaran como si fueran un globo y luego las tronábamos en la mano. Me dab...

Caballo viejo

En cinco minutos, supe que Israel era un monumento a la cumbia. Yo nunca había   bailado con alguien como él. Bastaron dos canciones para darme cuenta que ese hombre delgado, moreno, narizón y sudado era el mejor bailarín con el que me he topado en mi vida. Estaba en La Dama de las Camelias, un bar peculiar de Guanajuato, al que me gusta ir no sólo porque ahí la gente va a bailar, sino también porque es un sitio donde encuentras personas de todo y para gustos versátiles. Era el lugar idóneo de la noche, pues a uno de mis amigos le acababan de romper el corazón, así que liberar un poco de endorfinas sacudiendo el cuerpo no podía ser peor que el despecho. Entramos con cerveza “de cortesía” en mano, después de pagar 30 pesos en la entrada. Escaneamos el sitio. No había mesas ni sillas disponibles, así que nos dispusimos a bailar. “En este lugar bailas con gente con la que nunca saldrías a la calle”,  le dije a mi amigo, el del corazón hecho trizas, y com...